El nuevo disco de Chucaro posee una lógica que continúa con el desarrollo alcanzado en Atitaytete (2007): Un cruce entre claves folclóricas y canción nacional. Ahora bien en “buen día ojo tuerto”, el cuarteto ha incorporando elementos (aunque en pequeñas dosis) que están mas emparentados con otros géneros: guitarras con mas filo y furia, percusión, programaciones y climas sonoros aparecen generando mayor apertura, mayor recorrido y evitado caer en la monotoneidad de la dulce forma Vocal-Coral. Aunque por momentos buen día ojo tuero parece disiparse y desperdigarse, el concepto del disco aparece bastante sólido y su línea es congruente.Hay en las letra una preponderancia del naturalismo, del romanticismo (entiendase, no romántico) un deseo de retorno, una reiterada (en sentido amplio) critica a ese cliché que denomina "ritmo moderno"
No se puede explicar porque, pero se escucha que Chucaro mira hacia otro lado; hay un paisaje lejano marcado en clave interna, hay olor a otras tierras, no al Buenos Aires porteño.
Creo que el titulo condensa muy bien lo que el disco y la banda intentan trasmitir. Bien Muchachos



